UN PERSONAJE DE TARANTINO
- 28 mar 2017
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Ayer fue jueves, 2 de marzo. Apuntaba ser un día aceptable, de esos que sirven de transición; que no es poco cuando en las cabezas se suceden las tormentas. En las cercanías de Barcelona disfrutábamos de la primavera aunque, por fechas, nos tocase encogernos por el frío. Pero el día se fue torciendo, como tantos otros, porque el paso del tiempo tiene esa cualidad: se puede ir a peor –o eso nos han hecho creer-.
Y entonces, una simple gestión se convirtió en un reto, en un pulso contra la realidad, una prueba más para dejar a las claras que no todos somos Hércules. Cuando me tocó el turno en la oficina bancaria, tomé asiento y le expliqué al señor que me atendía:
―Quiero domiciliar una transferencia mensual desde mi cuenta a esta otra ―Le acerco la cartilla, la ojea y luego consulta el ordenador. ―¿De cuánto será la transferencia? ―Diez euros.
Y aquí comenzó el sainete. Al escuchar la cifra, el tipo mantuvo la compostura con profesionalidad. Pero el mascachicles de la mesa contigua no pudo reprimir una sonrisa. Un pimpollo joven, atildado, atractivo en líneas generales. En aquellos momentos, y con la mitad del día a cuestas, me gustaría haberme convertido en mi personaje Zacarías Jhonson para borrarle esa sonrisa de la cara a base de trabajarle el hígado con ganchos de derecha hasta que vomitase sangre.
―Esta gestión es un poco cara. La comisión que te cobraríamos es de 3,65 euros ―me respondió.
No me lo podía creer: una comisión de 3,65 por una puta transferencia de 10 euros, y así cada mes. Al escuchar sus palabras, hubiese pagado el triple por ser un personaje de Tarantino, haber podido dispararles a la cabeza con un 45 largo, y ver como sus sesos se esparcían por las paredes de la sucursal.
Sí amigos. CaixaBank, la antigua Caixa d'Estalvis i Pensions de Barcelona –entidad que pasaba por no tener ánimo de lucro y que ha tenido que ser rescatada con capital salido de los impuestos de los ciudadanos a base de recortes- me pide una comisión de 3,65 euros por domiciliar un pago. Argumento: no cumplo lo requisitos que ellos exigen para hacerlo de manera gratuita. Sin embargo, a los ciudadanos nadie nos ha preguntado si las cajas y bancos cumplen los requisitos para ser rescatados con nuestro dinero.
Así que me he pasado al lado oscuro. He negociado con un testaferro que me gestionará con el banco el pago mensual de las transferencias a coste cero. A cambio, sus honorarios me los cobrará en especias; es mejor para vosotros que no sepáis cuáles.
Eran las dos de la tarde de un día primaveral en las cercanías de Barcelona, y lo único que me pedía el cuerpo –que me imploraba- era dejar mi habitación totalmente a oscuras, acostarme y dormir muchos años. Tantos que, cuando me despertase y me mirase al espejo, viese en él reflejada aquella adolescente de ojos azul cielo que se subía al bus, se sentaba junto a la ventanilla, y escuchaba blues mientras se sucedían paisajes de carreteras secundarias. Aquella adolescente de cabellos oro viejo y piel transparente que decidió una noche, en la habitación de un motel, no volver a despertar.
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